Gloria para el palio del Dulce Nombre

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El pasado día 7 de Febrero, durante la Solemne Función Principal de Instituto en honor a Ntro. Padre Jesús de la Soledad, se presentó la Gloria que lucirá el palio de Ntra. Madre María Stma. del Dulce Nombre.

Se trata de una obra realizada por Don José Palma, bajo el diseño de Don Jesús Caballero Caballero y que viene a recoger el carácter capuchino, y por ende franciscano, que caracteriza a esta Cofradía.El lenguaje iconográfico plasmado en la obra emana directamente de los estatutos que rigen a esta corporación, enlaza con la invención iconográfica dieciochesca y con la figura de Fray Isidoro de Sevilla a quien una noche durante un sueño se le presentó la Virgen ataviada como una pastora.

Concebida como una equilibrada y triangular composición, sobre un fondo bucólico y pastoril, y encima de un pedestal, se representa a la Virgen bajo la concepción de la malagueña Divina Pastora. No podía ser de otro modo, ya que es la Divina Pastora la Titular de la Sede Canónica de la Hermandad del Dulce Nombre, la que preside su altar mayor y quien es patrona del barrio de Capuchinos. Curioso resulta, además, que no exista ninguna gloria en nuestra ciudad que la represente, hasta ahora.

La virgen aparece portando un cayado pastoril símbolo de la providencia y de la misericordia con la que gobierna, encamina y defiende a su rebaño. Si bien normalmente lo lleva en la diestra, en esta ocasión lo porta con la siniestra, una licencia del pintor, con el objeto de crear un mayor equilibrio en la composición. La oveja, situada a la diestra de María, supone una clara alusión a su Hijo, al futuro Redentor, a través de la representación simbiótica entre Cristo y el Cordero. Se trata de una relación mística a la par que real de la muerte de Cristo con el sacrificio de un cordero con motivo de la celebración de la Pascua judía.

Dos frailes franciscanos acompañan a la Virgen y completan la representación. Por un lado, Fray Diego José de Cádiz, a la izquierda; y por otro, Fray Rafael de Vélez-Málaga, a la derecha. La inclusión de estos personajes en la gloria del palio viene dada por la importancia capital que tuvieron en la irradiación de la devoción hacia la Divina Pastora en la provincia de Málaga entre 1773 y 1779. Fray Diego José de Cádiz aparece abrazando a un pequeño pastorcillo que no es otro que la propia encarnación de Jesús. Éste extiende su mano e invita al fraile a formar parte de su rebaño, mientras que el fraile, de una forma casi instintiva y paternal, responde con un abrazo. La representación antropomórfica de Jesús en esta situación, además, supone un guiño a la Bula proclamada por parte del Papa Pío IV, en 1795, a partir de la cual se vendría a definir a María como la Madre del Buen Pastor. Por último, ataviado con ricos ropajes y con una mitra a los pies, aparece en la zona derecha Fray Rafael de Vélez-Málaga bajo el rol de obispo de Ceuta.